La industria de periódicos ha acabado pero no han dimitido sus fundadores
21/01/09 03:39 PM
| Mass Media
"La industria de los periódicos, nacida en el siglo XIX de la mano de la revolución industrial, se ha acabado." Con esta frase abre el diario El País una información que celebra el anuncio realizado por el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, a toda la redacción del periódico para intentar parar una nueva huelga, debido a la incertidumbre existente dentro de la empresa de cara al futuro. El País ha anunciado que en menos de tres meses se va a producir una reunificación de las redacciones digital e impresa para tener capacidad de supervivencia. Un anuncio que debe actuar en consecuencia: ¿Veremos a un empleado curtido en la versión digital asumir responsabilidades en la compañía o será un "apártate niño, que vienen los profesionales"?
No son los únicos. La lamentable noticia del cierre de ADN.es y el posterior anuncio de que la versión digital será mantenida desde la redacción impresa va en esta misma línea. ¿No hubiera sido mejor despedir a la redacción de papel y hacer dos ediciones desde la digital?
Sin hacer sangre de errores del pasado, como cerrar la edición bajo siete llaves, diré que estas empresas sólo han tardado 10 años en darse cuenta del cambio social que se estaba produciendo. Ahora los periódicos se lanzan a inventar de nuevo Internet. Sino fuera por los 3.000 periodistas despedidos en el último año en España, me moría de la risa.
Internet sólo para vender más periódicos
Para Cebrián y otros ejecutivos de medios de todo el mundo, Internet era un pozo donde tirar contenidos de la versión impresa para vender más periódicos de papel. Nunca pensaron ni quisieron imaginar que se iba a convertir de una forma tan brusca y acelerada en el principal canal.
Hemos pasado en pocos años de "el internauta exigente empieza a comprender que el todo gratis en la Red no es precisamente sinónimo de calidad y fiabilidad" a "EL PAÍS se refunda para ofrecer contenidos singulares y de calidad, aprovechar el acceso a los lectores a través de la Red, y distinguirse dentro del exceso de oferta informativa actual.".
De "ha llegado el momento de trasladar a Internet la lógica que rige en el mercado tradicional de prensa: lo que tiene valor, cuesta" a "En cinco años, con toda seguridad existirán periódicos escritos. Dentro de 10, si se hacen las cosas precisas, a lo mejor, probablemente sí".
Ahora, estos cambios acelerados se van a producir como cuando te das cuenta la noche anterior de que al día siguiente tienes un examen final de carrera. Una reconversión industrial que va a costar sangre, sudor y lágrimas en este tipo de empresas, ya que sus estructuras actuales no están preparadas para afrontar estos nuevos retos. Ahora es el turno de correr y de intentar hacer algo, aunque sea morir con las botas puestas antes de asumir los errores.
Nuevos frentes, misma mentalidad
El problema de estos ejecutivos es que siguen pensando con la misma base estructural en su cabeza: "Si antes tenía un canal, ahora voy a tener múltiples, uno por cada pantalla donde alguien sea capaz de leer dos párrafos". Sin embargo, se vuelven a equivocar. ¿Quén dedica hoy una hora al día en leer un periódico completo? Ni el corrector del medio -a tenor de los errores que se publican- lo hace.
Hemos pasado de leer 50 noticias de una sola fuente (un periódico impreso) durante una hora, a leer en ese mismo espacio de tiempo 50 fuentes de cualquier clase y condición. El consumo actual no se hace de un único medio sino de múltiples fuentes en ese mismo tiempo. Si a esto le unimos que actualmente el porcentaje de negocio -en cuanto a facturación publicitaria en Internet en España- está por debajo del 15% (según mis propias estimaciones) con respecto al total del mercado. Nos encontramos con que la posición que ocupan los medios en Internet, en cuanto a peso, es muy inferior al que tenían cuando no existía Internet como fuente de información. Son empresas que tienen a la fuerza que soltar lastre: Desde edificios a mentalidades. ¿Lo conseguirán? Que se lo pregunten a las productoras audiovisuales de TDT.
